Maternidad Divina de María

Maternidad Divina de María

La Maternidad Divina de María significa que María es Madre de Dios. La palabra utilizada en griego fue Theotokos, que significa: la que dio a luz a Dios. Ella dio a luz a alguien que es Dios; hombre verdadero y Dios verdadero.

El origen de Jesucristo es divino; engendrado del Padre antes de los siglos, desde la eternidad, pero hecho hombre por la encarnación en María. Ella es su madre, y por lo mismo es Madre de Dios, puesto que Jesucristo es Dios.




El dogma de la Maternidad Divina fue solemnemente definido por el Concilio de Efeso (año 431). Tiempo después, fue proclamado por otros Concilios universales, el de Calcedonia y los de Constantinopla.

El Concilio de Efeso, del año 431, siendo Papa San Clementino I (422-432) definió:

"Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema."

El Concilio Vaticano II hace referencia del dogma así:

"Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles acuden con sus súplicas en todos sus peligros y necesidades" (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66).

Jesús Nace de una madre Virgen
“Este fue el principio de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José; pero antes que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo.

Su esposo José, pensó despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar discretamente para no difamarla.

Mientras lo estaba pensando, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está esperando por obra del Espíritu Santo, tú eres el que pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su Pueblo de sus pecados".

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta: ‘La Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emanuel, que significa: ‘Dios con nosotros’
(Mt. 1, 18-24).

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