Tablas Diez mandamientos y el becerro de oro

 Las tablas de los diez mandamientos y el becerro de oro

 Más tarde Dios volvió a llamar Moisés desde lo alto del monte de Sinaí, y le explicó muchas cosas y le dio los mandamientos de la Ley escritos en unas tablas de piedra. Moisés estuvo con Dios cuarenta días y cuarenta noches.

El pueblo de Israel, viendo que Moisés tardaba en bajar de la montaña, fue a Aarón y le dijo: Anda, haznos un ídolo que sea como un dios que vaya delante de nosotros porque no sabemos que ha sido de ese Moisés.

Aarón les dijo: Traedme todas las joyas de oro que tengáis.


Le llevaron todo el oro que tenían, y Aarón mandó que se fundiese el oro, e hizo un becerro de oro que sirvió de ídolo para el pueblo de Israel.


Dios le dijo a Moisés: Baja de la montaña, porque tu pueblo ha pecado. Voy a destruir ese pueblo y te daré otro nuevo.

Pero Moisés le rezó a Dios pidiéndole con mucha fuerza que perdonase a su pueblo.

Bajó Moisés, llevando las dos tablas de la Ley escritas en piedra. Cuando Moisés llegó al campamento y vio el becerro y los bailes, se enfadó mucho, rompió las tablas de la Ley. Mandó destruir el becerro y convertirlo en polvo, y mezclando ese polvo de oro con agua, hizo que lo bebiese todo la gente, como castigo.

Al día siguiente el pueblo estaba arrepentido, y Moisés subió de nuevo al monte para pedirle otra vez perdón a Dios.

Y Dios le dio a Moisés dos tablas de piedra como las primeras, donde estaban escritos los mandamientos de la Ley. 


Las tablas de los diez mandamientos y el becerro de oro

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