Más tarde Dios volvió a llamar Moisés desde lo alto del monte de Sinaí, y le explicó muchas cosas y le dio los mandamientos de la Ley escritos en unas tablas de piedra. Moisés estuvo con Dios cuarenta días y cuarenta noches.
El
pueblo de Israel, viendo que Moisés tardaba en bajar de la montaña,
fue a Aarón y le dijo: Anda, haznos un ídolo que sea como un dios que
vaya delante de nosotros porque no sabemos que ha sido de ese Moisés.
Aarón les dijo: Traedme todas las joyas de oro que tengáis.
